El preludio de la vida
"La infancia muestra al hombre, como la mañana muestra el día" - John Milton-
El traer al consciente todos los recuerdos de la infancia me llena de una inmensa tristeza; el problema es no saber reconocer si es porque en ella hubo dolor o si el dolor nace del haber dejado esa etapa de la vida en la que todo parece bien y si no lo es, se olvida.
Este tema es comúnmente catalogado dentro del campo de la psicología y es obvio que pertenece a este, sin embargo en este campo existen tantas posibilidades y tantas teorías que es difícil decidir la total inclinación por una sola de estas. ¿Por qué decidirnos por una de ellas y no dejarnos indagar en nuestro propio pasado y analizar y sacar conclusiones propias, dado que todas las personas tienen diferentes infancias y las perciben de maneras totalmente diferenciadas de los demás? ¿Cómo es posible que se pueda generalizar en una etapa que es tan única, como tan únicos nos inculcan que somos? Creo yo que todas son tan ciertas como falsas según el caso en el que se aplique.
La psicología me interesa mucho, es por esto que el enfoque va más hacia el lado de la esta pero desde un objetivo mucho menos directo de lo que se suele observar.
Libros, teorías y sistemas de clasificación sobre como la infancia influye en la personalidad de una persona existen muchos, como de igual manera existen otros que te aseguran que la personalidad es algo nato y no precisamente derivado de acciones. Definitivamente la infancia es una etapa que no se puede, y aún si fuera posible, no se debe de saltar; puesto que es de lo más importante y emocionante de lo que es la vida entera y es de aquí de donde un niño aprende a relacionarse, los valores, la importancia de vivir o mas bien la verdadera forma de tomar la vida. Es hasta que pasan a la pubertad que empiezan a aprender sobre las diferencias, competitividad, puntos de vista que complican al ser humano y su existencia. Podríamos decir que quien viviera con los valores y el entusiasmo de un niño, sería sin duda alguna una persona "Feliz".
Existe un sistema de clasificación de las personalidades llamado Eneagrama, el cual asegura que todo trauma desde la concepción de un niño, hasta los 7 u 8 años será un factor muy importante en el desarrollo de una persona y que según el tipo de traumas y miedos generados, será el comportamiento y las barreras que este ser se creará para protegerse del mundo y para vivir en el. Este sistema puesto que te guía por tu infancia, de ser deseado, se puede llegar a encontrar la raíz de varios prejuicios y huecos dentro de tu comportamiento dentro de un sistema de relación y convivencia. Puede ser tan efectivo, como podría ser contraproducente puesto que en un la vida, creo yo, uno debe de vivir siempre en el presente y el futuro, jamás en el pasado y en los lamentos o el "lo que pudo ser", y esto es a lo que nos hace indagar, en el tiempo pasado de acciones pasadas olvidadas. ¿Por qué dejarnos aplastar en el presente por el pasado? Siendo que en la infancia no te dejas aplastar por tu propia existencia, los problemas no son nada, y aún si lo fueran se va uno a la solución mas práctica: si tiene solución, ¿Para qué te preocupas? Si no la tiene, ¿Para qué te preocupas? como dice Gilbert Keith Chesterton, "Lo maravilloso de la infancia es que cualquier cosa en ella es maravillosa" y esto siendo una realidad, porque atolondrar al niño encerrado con recuerdos innecesarios de lo que en algún momento decidió dejar ir.
Existen de igual manera quien se contrapone a la relación infancia-personalidad y que asumen que si un niño tan fácilmente deja ir y que "no entienden la gravedad de las cosas", no sería posible que el niño generara traumas o algún tipo de reflexión en su desarrollo posterior.
En mi opinión la infancia es un periodo en el que el niño "se encuentra con mundo", esto es, se conoce y se deja conocer, experimenta y de igual manera en ciertas situaciones parecería que la vida está experimentando con el y lo pone a prueba; de aquí es de donde surge la maravillosa DUDA, la duda del todo, el cuestionamiento de su existencia en una forma mas simple, el conocer las diferentes visiones del mundo pero claro sin la condición más terrible del hombre maleado, la inconformidad y la injusticia. Mejor dicho, como Edgar Allan Poe decía "La infancia conoce el corazón humano": la cuestión de la pureza y la ingenuidad de un niño, esas que cualquier millonario pagaría por volverlas a tener; la destreza y esa falta de miedo al fracaso que podría decir que todos perdemos cuando conocemos la vida independiente; y también la capacidad de inventar las cosas sencillamente con la precisión y la lealtad de la inmediatez de la infancia, es algo que no estaría nunca de más.
La infancia es un preludio de lo que una vida puede llegar a ser. En base a todos los momentos, vivencias, aprendizajes, educación y en si todo lo que el niño se atreva a experimentar, se genera de esta manera un cierto perfil o molde para el adulto que va a reemplazar a este niño. Si estamos conscientes de esto, sería mucho mas fácil para nosotros el convertirnos en unas personas mucho más nobles y estimables ya que la malicia no entraría en nuestros pensamientos ni siquiera como auxiliar, no sería opción. Dentro de nosotros queda el gozar nuestra infancia que aún siendo adultos esta se encuentra dentro de nosotros formándonos y poniéndonos a prueba día a día; el reto es que más que estar sufriendo por vivencias pasadas o sufriendo porque ya no se vive en el pasado, se debe aprovechar el pasado para avanzar en el futuro y crearse una mejor infancia evolucionada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario